Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) informaron esta semana que durante la actual temporada de invierno la gripe ha provocado 9 mil 300 muertes, de un total estimado de 18 millones de contagios en Estados Unidos.
Entre las víctimas mortales se contabilizan al menos 32 niños, lo que ha encendido las alertas sanitarias a nivel nacional, porque fueron infantes que no fueron vacunados.

De acuerdo con el reporte, 230 mil personas han requerido hospitalización a causa de complicaciones relacionadas con la influenza. Las autoridades de salud señalan que la carga sobre hospitales y centros médicos ha sido significativa, especialmente en regiones con alta circulación del virus.
Los estados más golpeados por esta temporada de gripe incluyen Alabama, Colorado, Connecticut, Idaho, Kansas, Louisiana, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Missouri, Nebraska, New Hampshire, New Jersey, Nuevo México, Nueva York, Ohio y Carolina del Norte, donde se registran los mayores índices de contagios y hospitalizaciones.
Especialistas atribuyen gran parte de los casos a la circulación de una nueva variante del virus H3N2, conocida como la cepa K, la cual ha mostrado una alta capacidad de transmisión, convirtiéndose en el principal factor detrás del incremento de contagios en esta temporada.





